Los sonidos del silencio

Juan Carlos Garay

Un pianista le apuesta a una música que casi no se oiga

El pianista escocés Steven Osborne ha vuelto a poner sobre la mesa la cuestión del papel que cumple el silencio dentro de la música. En su más reciente concierto, llevado a cabo en el Milton Court Hall de Londres, tocó obras de los compositores Morton Feldman y George Crumb que tienen en común el bajo volumen y los amplios espacios vacíos indicados en la partitura.

 “La música no está en las notas sino en los silencios que hay entre ellas”, es una frase que se le atribuye a Mozart. Sin embargo, Mozart nunca fue tan radical como lo que pudo oírse en “Palais de Mari” de Feldman y “Processional” de Crumb. En una charla previa a su concierto, el pianista Steven Osborne contó que de niño se fascinaba frente al piano tratando de descubrir qué tan calladamente podía tocar.

 Tal vez la obra que mejor exploró el fenómeno del silencio es “Música Callada”, una colección de pequeñas piezas para piano que escribió el compositor catalán Federico Mompou entre 1959 y 1967. Se dice que Mompou quiso traducir a la música la impresión que le causó leer el poema de San Juan de la Cruz: “La música callada, la soledad sonora”. Aquí puede oírse al compositor interpretando una de esas piezas:

 Tocar una nota de manera muy suave es una experiencia táctil diferente. Y auditiva, por supuesto. Reporta la periodista Frances Wilson, quien estuvo presente en el concierto de Osborne, que al final del recital el público no aplaudió de manera estridente. Lo que hizo, en cambio, fue regalarle al pianista un aplauso discreto, casi apagado. Sin duda fue la mejor manera de responder al mensaje de aquella música.